Mesón asador Carlos

Mesón asador Carlos

Si te apetece un buen trozo de carne, Mesón Asador Carlos en C. Val, 6 Bis, Traspinedo, Valladolid es tu sitio. Este asador castellano es un lugar enorme y cómodo, donde aunque al llegar parece un pelín frío, te aseguro que se está de lujo. Aquí la estrella son las carnes a la parrilla, desde chuletones jugosos hasta tiernos solomillos, ¡para que se te haga la boca agua! No te pierdas el lechazo al sarmiento en formato pincho, una delicia que va de maravilla con un buen vino de la zona. Y si te queda espacio, prueba el pastel de frutas o la tarta de queso, que son la guinda del pastel. ¡Dale un vistazo y no te arrepentirás!

Mesón asador Carlos

Parrilla
Valoración media: 4,7
Opiniones: 1.920 Reseñas
Dirección: C. Val, 6,Bis, 47330 Traspinedo, Valladolid
Teléfono: 983 68 24 49

Horarios Mesón asador Carlos

DíaHora
lunesCerrado
martes12:30–18:00
miércoles12:30–18:00
jueves12:30–18:00
viernes12:30–18:00
sábado13:00–0:30
domingo13:00–18:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Mesón asador Carlos

Dónde se encuentra el Mesón Asador Carlos

¡Tío, si buscas un sitio para reventar el estómago, tienes que pasarte por el Mesón Asador Carlos en C. Val, 6, Bis, 47330 Traspinedo, Valladolid! Este lugar es una maravilla, te lo juro. 5 estrellas en mi lista, y no es para menos. El ambiente es un rollo castellano que mola un montón, y la decoración está cuidada hasta el último detalle. Aquí se come con la tradición de la zona, y de una manera auténtica que te hace sentir como en casa.

Lo mejor que puedes hacer es pedir el pincho de lechazo a la brasa de sarmiento. Ese plato te hará llorar de la emoción, en serio. También tienes que probar el canelón relleno de boletus, chorizo frito y, por supuesto, las rabas de calamar. Todo en el lugar se siente fresquísimo y está bien hecho. Ahora, la tarta de piñones, bueno, digamos que no fue la bomba, pero eso no quita el buen rollo del resto de la comida.

Si eres de buen beber, la carta de vinos es amplia y los precios son muy razonables. En fin, si te pasas los fines de semana, asegúrate de reservar, porque se llena que flipas. El servicio es excepcional, con un trato tan cercano que parece que te conocen de toda la vida. Si llegas a tener algún problemilla (como que yo intenté hacer una visita a una bodega y tuve un lío), ellos te ayudan sin problemas, así que son gente muy profesional.

Y ya que estamos, si te preguntas ¿Dónde se encuentra el Mesón Asador Carlos?, pues está en C. Val, 6, Bis, 47330 Traspinedo, Valladolid. ¡Así que cuando tengas hambre y ganas de comer bien, no dudes en hacerles una visita!

Qué tipo de comida se ofrece en el Mesón Asador Carlos

Ya te digo, si vas al Mesón Asador Carlos no te vas a arrepentir. Cinco estrellas para este sitio, sin duda. Los pinchos de lechazo son una obra maestra, genuinamente sabrosos y a la brasa, lo que les da ese toque especial que se te queda grabado. Además, el servicio es otro nivel, desde que llegas te hacen sentir como en casa. ¿El precio? Ronda entre 30 y 40 euros por persona, que para lo que comes, ¡es una ganga!

Y si hablamos de postres, tienes que probar la tarta de piñones. Espectacular, de verdad. La variedad de vinos que tienen también es digna de mencionar; un buen ribera de Pesquera puede hacer que la comida sea aún mejor. El ambiente es muy agradable, y el personal está siempre sonriente, lo que hace que todo sea más ameno. Te digo que ya estoy contando los días para volver.

Lo que más me gustó es que no solo se centran en el lechazo, aunque sea su plato estrella. También tienen otras delicias como el chorizo y verduras asadas. Las mollejas de lechazo que probamos nos dejaron flipando, y eso que íbamos con altas expectativas. En fin, si buscas un lugar donde disfrutar de una buena comida y un trato excepcional, este es tu sitio. Así que, ¿qué tipo de comida se ofrece en el Mesón Asador Carlos? Pinchos de lechazo, tapas variaditas y unos postres de otro mundo. No se puede pedir más.

Cuál es la especialidad del asador

Joder, teníamos que parar en Mesón Asador Carlos porque un par de colegas nos lo habían flipado. Y la verdad, ¡vaya acierto! El sitio es un 10, con un ambiente familiar que te hace sentir como en casa. Lo mejor, ¡el pincho de lechazo, que es la especialidad de la casa! Te digo que está buenísimo, y si te recomiendan el vino, sabes que te vas a llevar otra sorpresa. Cuando terminamos, nos sorprendieron con un chupito de cortesía y hasta nos regalaron una botella de vino. ¡No se puede pedir más!

Esa vez que hemos ido fue pura casualidad, justo el fin de semana de la fiesta del pincho de lechazo. El lugar estaba más lleno que un tren a hora punta, pero el camarero, un crack, nos atendió como si estuviéramos en una mesa privada. Lo que pedimos, un bañito de pincho de lechazo, rabas, cecina y empanada de carne, estaba para flipar. Aunque había bastante jaleo, prometimos volver cuando haya menos lío, porque la comida se ganó un 5 en mi corazón.

La tercera fue la vencida y pude ver a mi compi, el gran Chisco Martín. Este tío es un maestro en lo suyo y, a pesar de que Carlos Puertas está un poco más retirado, el nivel de los pinchos de lechazo al sarmiento sigue siendo brutal. Y ni hablar de las mollejas empanadas; te las comes como si fueran palomitas. Además, sus croquetas son tan melosas y sabrosas que te dejarán queriendo más, y no te olvides de la sublime tarta de piñones. Desde que probe los pinchos de Carlos en 1988, no hay vuelta atrás.

Así que, si andas por Valladolid, ya sabes, cógete un día y ve a Mesón Asador Carlos. La especialidad de aquí es, sin lugar a dudas, el pincho de lechazo, pero no te quedes ahí; prueba las mollejas, las croquetas y la tarta de piñones. La experiencia te va a dejar con las ganas de repetir, ¡eso te lo aseguro!

Qué tipos de carne se pueden encontrar en el menú

Hombre, si estás buscando un sitio para comer, tienes que probar el Mesón Asador Carlos en C. Val, 6, Bis, en Traspinedo. Te lo digo en serio, la comida es de 10. No es solo que el pincho de lechazo esté espectacular, sino que también el entrecot se lleva la palma. Y ni hablar de los postres, esos son otra dimensión, ya sea la tarta de piñones o el hojaldre de crema pastelera. Cada bocado es pura felicidad.

El ambiente está genial, con un acceso fácil y una plaza de aparcamiento que no te va a hacer sudar. ¿Quieres un consejo? Pide la ensalada con el lechazo y un buen Pedro Ximénez. Claro, no te sorprendas si la cuenta sube un poco, el vino tinto es de alto precio, pero vale cada céntimo. El servicio también es lo mejor, súper atentos y simpáticos, así que no tienes que correr para nada.

En cuanto a la accesibilidad, el lugar es perfecto, ya sea que vayas con los peques o con alguien que necesite silla de ruedas. Así que no te preocupes, que aquí todo está pensado para que disfrutes. Y de las carnes que tienen, además del famoso lechazo a la brasa, también manejan mollejas, croquetas y hasta unos pinchos que son la bomba. Cada plato que te traen lleva ese toque especial de la casa. Así que, ya lo sabes, si pasas por allí, no te lo puedes perder. ¡Te va a encantar!

Es el ambiente del Mesón Asador Carlos acogedor

Mira, si estás por Traspinedo, no te puedes perder el Mesón Asador Carlos. Es de esos sitios que le dan a uno confianza nada más entrar. Te cuento que la primera vez que probé los pinchos de cordero, ¡se me hizo la boca agua! Totalmente deliciosos. Además, el trato de los camareros es como estar en casa, te hacen sentir bien de verdad. Y el precio, ni te cuento: la ración de jamón por solo 12 euros. ¡Menuda maravilla! Esto es de esos lugares que deberían estar protegidos por ley, en serio.

La última vez que fuimos, nos recomendaron los pinchos de lechazo hechos a la brasa de sarmiento y, cómo te diría, fue un acierto total. El camarero era un tío muy buena onda, hasta nos dejó ver cómo preparaban los pinchos. Un detalle que se agradece, ¿sabes? La comida en general espectacular y el ambiente, aunque en el comedor se siente un rollo muy cómodo, estaba muy bien también. Ah, y si llevas peques, no hay problema, que los tratan de lujo, como nos pasó a nosotros.

Hablando de instalaciones, el sitio es amplio, con una terraza agradable y unos baños limpios –que para mí eso cuenta un montón. Pedimos de todo: mollejas, rabas y el pincho de lechazo. Todo rico, pero las mollejas eran espectaculares. Después, unas tartas que no te las puedes perder.

Así que, ¿el ambiente en el Mesón Asador Carlos es acogedor? La respuesta es un sí» rotundo. El lugar tiene unas instalaciones muy acogedoras, con un personal que te hace sentir como en familia. Hay un buen rollo en el aire y todo se combina para que tu experiencia sea redonda. ¡Así que ya sabes, no dudes en ir!

Qué plato recomendado no debe perderse un visitante

Mira, si te estás preguntando dónde comer algo brutal, el Mesón Asador Carlos en Traspinedo es el sitio. Te digo por experiencia que solo por la tarta de piñones, ya merece la pena venir. La has probado? ¡Es un espectáculo! Y no hablemos del pincho de lechazo a la brasa, que es otra de las joyitas del menú. La carne es tan jugosa que se te deshace en la boca. Y ni te cuento del pulpo a la brasa, que está para ponerle un altar. El ambiente es bastante amplio, súper climatizado, así que aquí no te vas a derretir, aunque el calor esté al rojo vivo.

El personal es súper encantador, de esos que te hacen sentir como en casa. Las raciones son grandes, así que si vas con amigos, vale la pena pedir un montón de platos para probar de todo. Yo me quedé flipando con los callos con níscalos y la sopa castellana. Y aunque las copas de vino son un poco justitas para el precio, no hay que ser tiquismiquis, porque todo lo demás compensa. Unos 20-30€ por persona te hacen salir bien comido.

No lo dudes, si vas en pareja o con colegas, tienes que probar esos dos pinchos de lechazo. Son puro sabor a leña y totalmente caseros. Y no olvides las croquetas, que son cremosas y sabrosas, ¡te vas a meter dos sin darte cuenta! Y de postre, una tarta de chocolate que, aunque rica, no puede igualar al pincho de lechazo. Así que ya sabes, el lugar es un gran descubrimiento, con un comedor amplio y climatizado, ¡ideal para días de calor extremo!

Así que, ¿qué plato no debes perderte? Sin duda, el pincho de lechazo a la brasa de sarmiento. Es una experiencia que no te puedes dejar escapar. ¡Ve y disfruta!

Cuál es la particularidad del lechazo al sarmiento

Te digo que el Mesón Asador Carlos es un sitio que se merece sus 5 estrellas. Nos queda un pelín lejos de casa, pero de verdad que mereció la pena. Los pinchos de lechazo a la brasa son una locura, especialmente en un día de lluvia, cuando un par de Castellanas caen perfecto para calentar el cuerpo. Y ya si lo acompañas con un chorizo frito, unas verduras asadas con salsa romescu para equilibrar y, para cerrar la jugada, una tarta de piñones, te digo que sales de ahí como nuevo. El trato que recibimos fue muy amable y, sinceramente, ¿qué más se le puede pedir? La comida es un 10 y el servicio, otro 10.

Y no solo yo lo pienso. Mis colegas también alucinaron. ¡Este lugar es INCREÍBLE! Limpio, bien cuidado y el personal, ni te cuento. Gente que sabe lo que hace y que te trata como en casa. La comida es un homenaje a lo mejor de lo tradicional: los entrantes, esos pinchos de lechazo o el lagarto ibérico, están de otro planeta. ¡Incluso repetimos el hojaldre de manzana! Así que ya ves, volveremos seguro porque fue todo una experiencia increíble. ¡Gracias, Carlos!

El ambiente es genial, muy agradable y con un trato que parece escaso hoy en día. Los pinchos de lechazo son el protagonistas, y, aunque el menú no es muy amplio, cada opción está bien cuidada. Si te decides a ir, asegúrate de optar por el pincho de lechazo a la brasa de sarmiento y la ración de ensalada como acompañante. La tarta de piñones también es un must, porque está para llorar de lo rica que es.

Y ya que hablo del lechazo al sarmiento, ¿sabes cuál es su particularidad? Este método le da ese sabor tan característico y profundo gracias a que se cocina con las sarmientas, que son los restos de la poda de la vid. Esa leña aporta un toque ahumado que hace que el lechazo sepa a gloria. Así que, si estás listo para disfrutar de un festín, ya sabes dónde tienes que ir. ¡No te lo pierdas!

Se puede disfrutar de vinos de la zona en el Mesón Asador Carlos

Y ya te digo, si hay un sitio que no te puedes perder en Traspinedo, es el Mesón Asador Carlos. Aquí la cosa va en serio, sobre todo con el pincho de lechazo. Es que, ¡no me lo vas a creer! Es probablemente el mejor que hemos probado en todo el viaje. ¡Sabe a gloria! Y si te gustan las croquetas, las de aquí son caseras y de 10. La atención es otro gran punto a favor, siempre súper pendientes de ti, te recomiendan lo justo y están sonriendo todo el tiempo. Relación calidad-precio top, por unos 30-40 euros, sales a tope.

No te sorprendas si la primera impresión al entrar es de un trato exquisito. Te sirven una croqueta buenísima como entrante y unas rabas que están para flipar. Luego viene lo fuerte, porque el pincho de lechazo está en su punto y, si le sumas una ensaladita, ¡madre mía! Para terminar, no te olvides de probar la famosa tarta de piñones. Todo en el mesón está perfecto, aunque sepas que no es el sitio más barato, merece cada euro.

El servicio es rapidísimo y el ambiente es amplio y bien ventilado. Si eres de vino, aquí van a mimarte con una buena selección de tintos de la zona a precios bastante cómodos. Así que sí, se puede disfrutar de vinos de la zona en el Mesón Asador Carlos, y combina de maravilla con todo lo que pidas. Así que ya sabes, armate de ganas de pasar un buen rato y disfrutar de una comida que no olvidarás.

Qué postres están disponibles en el menú

¡Menuda joya es el Mesón Asador Carlos! Si no has ido todavía, deberías planteártelo seriamente. Este sitio se lleva 5 estrellas sin esfuerzo. El ambiente es muy agradable, con un nivel de ruido bajo, ideal para una buena conversación. Y hablando de comida, ¡qué locura! El pincho es buenísimo, las mollejas son de otro mundo y ni hablemos de la tarta de piñones, canela fina. Además, el servicio es de nota, amables y profesionales. De verdad, es como si te trataran como en casa. Todo esto por un precio entre 20-30 € por persona.

Y si hablamos de platos, no te puedes perder los espárragos cocidos y la ensalada clásica con ese vinagre que te recuerda a lo de antes. Pero lo que realmente brilla aquí es el lechazo a la brasa. Es un placer repleto de nostalgia charlar con Carlos, y sus hijos están al pie del cañón, siguiendo con la tradición. El servicio es impecable, así que te sentirás como un rey. Aquí la comida también ronda los 30-40 € por persona, pero vale cada céntimo.

La última vez que fui, éramos 5 adultos y 2 niños. El trato fue exquisito, y Eduardo, el camarero, fue todo sonrisas y recomendaciones acertadas. Pedimos un par de chorizos fritos, unas croquetas y rabas de primero, y de segundo una ensalada y tres pinchos de lechazo, más un lagarto de cerdo. Todo estaba riquísimo, y ya sabes lo que viene después… la famosa tarta de piñones. Insuperable, literal.

Sobre los postres, además de la increíble tarta de piñones, puedes encontrar otras delicias en el menú que seguro te van a encantar. Así que no dudes: haz tu reserva y prepárate para una experiencia que no se olvida. ¡Ya estás tardando!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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