
¡Ey, peña! Si buscas un plan tope en Valladolid, tienes que hacerte una escapada a Salaveinte en C. San Lorenzo, 20. Este sitio no es cualquier restaurante, ¡es un rollo único! Tienen una zona de barra con mesas altas, un comedor chill con mesas bajas y hasta una mesa presidencial que es la caña. Si lo tuyo son las fiestas, los fines de semana hay DJs y la sala se transforma en un fiestón. Además, la terraza es perfecta para disfrutar al aire libre. ¿Y sabías que estaba en el antiguo Cine Coca? Aquí la comida es un 10 y las buenas vibras están aseguradas. ¡No te lo pierdas!
Salaveinte
Horarios Salaveinte
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | Cerrado |
| jueves | 12:30–2:00 |
| viernes | 12:30–4:00 |
| sábado | 12:30–4:00 |
| domingo | Cerrado |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Salaveinte
Dónde se encuentra Salaveinte
Si buscas un lugar chido para comer en Valladolid, Salaveinte es una parada obligada. Nos plantamos ahí hoy y, la verdad, ¡nos encantó! El ambiente es muy acogedor y la decoración está cuidada al detalle, todo con buena onda. Los camareros son un encanto, siempre listos para echarte una mano. La comida es simplemente perfecta. Las croquetas de pato Pekín y las de mango y kimchi están que flipas, y esas gyozas de cerdo… ¡de las mejores que hemos probado! Ah, y no te olvides del arroz de lechazo, que también está muy bueno.
Después de un buen plato principal, no olvides dejar un hueco para los postres. Son enormes y están de vicio. Te recomiendo que vayas con el estómago listo para disfrutar, porque es un sitio para repetir y repetir. En total, la cuenta oscila entre 40-50 € por persona. Y hablando de notas: Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 5. ¡Así se hace!
No solo nosotros hemos disfrutado, también cenamos allí con un grupo de amigos y la experiencia fue de diez. Pedimos unas gyozas rellenas de cerdo, croquetas de jamón con panceta ibérica y esas infalibles croquetas de pato que se llevan la palma. De segundos, probamos un entrecot, un solomillo, una ensaladilla Salaveinte (buenísima) y unos huevos rotos con tartar de atún que estaban de escándalo. Todo maridado con buen vino y un par de postres que nos dejaron con ganas de más, sobre todo la tarta de queso y el coulant de chocolate. La relación calidad-precio es bastante buena, así que queda marcado como una parada asegurada para la próxima vez.
Eso sí, hay que ponerle un pero a la experiencia. En una de mis visitas, el ambiente se volvió un poco incómodo porque había una celebración privada de fondo, con música a tope que no dejaba disfrutar de la comida. Además, ten en cuenta que el precio se puede disparar si te cobran por acompañamientos como ensaladas o patatas fritas. El entrecote viene solo y si lo quieres con algo más, te puede salir por 38 €, que está bien, pero un poco caro. Así que ya sabes, si quieres disfrutar de buena comida, manda a Silvestre a Salaveinte, pero vigila el tema de las fiestas privadas.
Y para que no lo dudes más, Salaveinte está en la Calle San Lorenzo, 20, 47001 Valladolid. ¡No te lo pierdas!
Cuál es la dirección exacta de Salaveinte
Y ahora, hablando de Salaveinte, ¡menuda joya que tenemos en el centro de Valladolid! Este sitio es de 5 estrellas, y la verdad es que no me sorprende. La comida es superelaborada, perfecta para un plan de sábado en el que quieres salir a disfrutar. Si andas con un presupuesto de 30-40€ por persona, no te vas a arrepentir. Tienen un servicio de 10 y el ambiente es supertranquilo, ideal para charlar sin levantar la voz. Y ya sabes, si vas con gente que no come carne, también tienen opciones vegetarianas, así que todos contentos.
Ayer estuve allí y la comida me dejó alucinado. Las croquetas creativas que sirven son una delicia y el arroz con chuletillas de cordero... aunque no es una barbaridad de cantidad, te deja más que satisfecho. No hay que olvidar que el local está de lujo, bien distribuido y elegante, un sitio que mola para cualquier celebración. El trato de los camareros también es muy cercano, hacen que te sientas como en casa.
Además, estuve en una cata de aceite de oliva que hicieron y fue increíble. La cena posterior cuidó todos los detalles y, aunque el rabo de toro no me convenció del todo, el resto de los platos volaron. Un punto a su favor es que realmente tienen en cuenta las alergias e intolerancias; si necesitas algo especial, lo solucionan.
Por último, si te estás preguntando ¿cuál es la dirección exacta de Salaveinte? Aquí la tienes, es en C. San Lorenzo, 20, 47001 Valladolid. Así que ya sabes, si te apetece un buen plan, ¡ponte en marcha y disfruta de lo que hay en ese lugar! ️
Qué tipo de ambiente se puede encontrar en Salaveinte
Y bueno, si estás en Valladolid y te cruzas con Salaveinte, ¡no lo dudes! La comida es una locura, y si vas en grupo, vas a flipar. Fuimos a probar la carta y sinceramente, no defraudó. Cada plato que pedimos era mejor que el anterior, y aunque algunos son un poco peculiares, lo cierto es que estaban todos increíbles. Las croquetas de pato son un must que tienes que probar. Además, el sitio es amplio y súper bonito, con una decoración que da gusto ver. 5 estrellas por el ambiente, sin duda.
Sin embargo, no todo es color de rosa. He oído de algunos que han tenido experiencias muy diferentes, sobre todo si planean alguna celebración como una graduación. Tuvieron que comer de pie en mesas altas y la comida era un chasco total. El menú de 25€ se quedó corto, y las raciones parecían más tapas que platos decentes. Así que, ojo con eso si estás pensando en hacer un evento. La realidad es que, si te descuidas, puede resultar en una estafa, y eso no suena nada bien.
En lo personal, me encanta el ambiente. Buena música, gente agradable y todo bien cuidado. Mi amigo David trabaja allí, y desde que él está, me siento como en casa. Siempre apetece repetir, la verdad. El lugar tiene un nivel de ruido alto, pero puedes hablar sin problema. Así que si buscas un sitio con buen rollo y sin esperas, Salaveinte se lleva el premio. La próxima vez que me digas que quieres comer bien, tendrás que venir conmigo. ¡Te va a molar!
Salaveinte tiene diferentes áreas para disfrutar
Ya te cuento, Salaveinte está en C. San Lorenzo, 20, en Valladolid, y de verdad que se siente como un lugar donde vale la pena cenar. Así que imagina: 4 estrellas para la cena con 5 colegas, todos alrededor de una mesa redonda. Pedimos 3 entrantes a compartir por persona y dos postres, acompañados de agua y una botella de vino, todo por 165 euros. La relación calidad-precio está muy bien, la comida es diferente y encima ¡está rica! Claro, tuvimos un pequeño problema con un par de platos, pero lo solucionaron al toque. El personal es súper agradable, rápido y profesional. Eso sí, otro punto a tener en cuenta: la música de fondo un poco molesta para mi gusto durante la cena, pero ya sabes cómo va. Al final, lo recomiendo sin dudar.
Contrasta esto con una experiencia que escuché donde hicieron una reserva para una graduación y menuda faena. La gente se encontró con que no tenían mesas, las cantidades eran ridículas (un salmorejo en un vaso de chupito, ¡en serio!). Al final, se fueron bastante decepcionados con el servicio y comiendo apenas nada. Esta situación no tiene nada que ver con lo que viví yo en Salaveinte. Aquí, la comida es buena y el servicio también.
Ahora, si piensas en dónde sentarte, Salaveinte tiene distintos áreas. Así que puedes elegir un rincón relajado para una cena íntima o un espacio más grande para compartir con tus amigos. La decoración es bastante bonita y el ambiente es ameno. Así que, en resumen, si buscas un lugar donde disfrutar de buena comida y un trato genial, definitivamente vale la pena pasar por Salaveinte.
Qué tipo de mesas hay en la zona de barra de Salaveinte
Ya te digo que en Salaveinte las cosas son un caos a veces. Fui con mi pareja con ganas de probar algo diferente y resultó ser una decepción total. Pensábamos que nos íbamos a encontrar un sitio moderno con platos curiosos, y que luego se transformaría en discoteca. Pero, ¡madre mía! Cuando llegamos, apenas había gente y la música estaba altísima. Pedimos que la bajaran y sí, lo hicieron… pero ni cinco minutos después, otra vez a tope. ¿Hola? ¿Tenían idea de que había gente cenando?
El ambiente es precioso, eso no se puede negar, pero conforme avanzaba la noche la cosa se convertía en un juerga sin respeto. Los camareros ya ni te miraban, más pendientes de la barra que de los clientes. Y lo de que se va a convertir en discoteca parece más un anuncio que una realidad. Una y no más, como diría el otro.
En cuanto a la comida, pedimos un montón de cosas para compartir. Las croquetas fueron lo mejorcito, bien cremosas y ricas. Pero las gyozas… estaban bien, pero con tanta salsa perdían el protagonismo. La mini hamburguesa, un suspenso total. Estaba empapada en salsas que te manchan las manos y un sabor raro, además, el queso cheddar no sé si era de bote, pero no me gustó. Patatas fritas saladas, arroz con carrillera seco, y la tarta de queso… ¡por favor! Parecía que la habían olvidado en el horno y era seca como la Arena del Sahara. Un 5 pelado que me dejó mal sabor de boca, de verdad.
A ver, lo que me gustó del sitio fue la decoración espectacular y algunos platos bien presentados, como las croquetas de pato y el arroz de rabo de toro. Pero ¿qué te digo? No me animo a repetir. Y ya que mencionas la zona de la barra, las mesas son más informales, así que no esperes nada de lujo, son un poco más tipo bar, para picar algo rápido y seguir la fiesta. Así que, si te decides a ir, ve con precaución.
Cómo es el comedor de Salaveinte
Mira, hablemos un poco de Salaveinte, ese restaurante que han abierto en C. San Lorenzo, 20, en Valladolid. Hay que reconocer que la comida está bastante buena y tienen unos platos originales y diferentes. En serio, hay cosas que no encuentras en otros sitios. Pero ahí viene la primera pega: la atención deja bastante que desear. Reservamos a las 14:15, y al final nos llevaron para sentarnos fuera, cuando lo que habíamos pedido era mesa en el salón. Ya empezamos mal, ¿no? Y ojo, que si te sientas fuera, la carta es solo de snacks y no te dan opción de pedir de la otra; al final, acabas con un par de opciones nada más.
Por otro lado, aunque el sitio tiene un aire bastante bonito, el servicio fue súper lento. Había poca gente y aún así, los tiempos entre platos se hacían eternos. A veces, parecía que los camareros ni se enteraban. El trato, aunque intentaban ser amables, no compensa la espera. En cuanto al precio, la relación calidad-precio es correcta, pero podría ser mejor si el servicio estuviera a la altura.
Ahora, sobre el comedor de Salaveinte: está en un antiguo cine, lo que le da un toque teatral y cabaretero. Está decorado con gusto y hay varias estancias que crean distintos ambientes. Las mesas son amplias, lo que mola. Cuando la comida llega, la presentación es cuidada y la calidad bastante decente. Si sumas todo esto con una buena carta de vinos, que incluye algunas joyas de Rodriguaz Sanzo, tienes un lugar donde experimentar sabores distintos. Eso sí, si te quedas mucho tiempo, ten cuidado porque a partir de las 11:00, la música sube el volumen y ya no puedes ni hablar. ¡Podría ser un sitio de 5 estrellas, pero eso lo deja en 4! Así que ya sabes, perfecto para una cena si no eres muy exigente con la atención.
Qué es la mesa presidencial en Salaveinte
Si estás buscando un lugar chido para comer en Valladolid, Salaveinte es la opción que necesitas. Este lugar no solo tiene 4 estrellas, sino que además su decoración es un espectáculo; cada detalle está cuidado al milímetro. La comida es un festín para los ojos, bien presentada y con un sabor que te deja con ganas de volver. Un pequeño detalle a considerar son las raciones; pueden parecer un poco justas por lo que pagas, pero la calidad lo compensa.
El servicio es de primera, la peña te trata genial y te saben explicar al dedillo lo que hay en la carta. Te sientes como en casa. Lo mejor de todo es que si buscas un plan más animado, tienen una zona de baile en la planta superior. Es perfecto para acabar la velada sin tener que moverte de sitio. Bien pensado para disfrutar a tope.
Hablando de las delicias que puedes probar, no te puedes perder las croquetas de pato ni el trampantojo de carbón; son un viaje de sabor. Si luego quieres un postre que te haga flipar, el de pistacho es una maravilla. Y, ojo, mi colega Iker fue el que nos atendió, un crack que se aseguró de que todo estuviese a nuestro gusto. Volveré, seguro, porque así da gusto.
Ahora, sobre la mesa presidencial en Salaveinte, es una experiencia exclusiva para disfrutar con tus amigos. Es un espacio reservado donde puedes tener un trato más cercano y especial, ideal si quieres impresionar o simplemente tener una noche diferente. Así que ya sabes, si andas por el centro de Valladolid y quieres vivir una experiencia única, este es el lugar.
Hay eventos o actividades especiales los fines de semana en Salaveinte
Y bueno, sigo con Salaveinte, ese nuevo restaurante que hemos descubierto en C. San Lorenzo, 20. Antes era el antiguo cines Coca, así que el espacio es una pasada, ¡te quedas flipado al entrar! La decoración está de 10, todo muy bien aprovechado. Y los camareros, menudos cracks, súper majos y bien preparados. Vale la pena ir solo por el ambiente. La comida... ahí hay que poner un par de asteriscos. Tienen una carta ambiciosa, así que están todavía afinando, tipo el punto del arroz y eso. Pero todo lo que probamos estaba bueno, y la bodega está a la altura. Los precios son un poco medio-altos, pero quizás repitamos, la verdad.
Hablando de la comida, hay opiniones para todos los gustos. Yo probé un solomillo de potro que me dejó un poco descontento, ¡la cosa no parecía ni un solomillo! Por 20 y pico euros, esperaba otra cosa, ¿sabes? Pero las croquetas están entre las mejores que he comido, ¡y el tartar está en su punto! Eso sí, lo del picante es un poco arriesgado; pregunta antes para no llevarte sorpresas. Los postres, por su parte, estaban correctos, aunque la torrija era un pelín dulce para mi gusto.
El lugar en sí es bonito y decorado con gusto. Y de nuevo, un aplauso para el personal, especialmente para Daniel, el jefe de sala. El tipo tiene un don para atender a la peña, es profesional y simpático a la vez. La comida sigue brillando con esas croquetas de pato Pekín y las costillas de vaca que se deshacen en la boca. En cuanto a los postres, las torrijas con miel de lavanda son un toque diferente, mientras que la tarta de queso se lleva todas las palmas.
Y, ¿qué tal los fines de semana en Salaveinte? Pues parece que tienen buenos eventos y actividades especiales. El ambiente se pone animado, así que si buscas un sitio donde cenar y disfrutar de una buena noche con tus colegas, aquí puede ser la movida perfecta. ¡Ya me contarás si te pasas!
Qué tipo de música se ofrece en las fiestas de Salaveinte
Mira, si decides darte una vuelta por Salaveinte, en C. San Lorenzo, 20, te vas a encontrar un lugar lleno de ambiente. Le pongo 4 estrellas porque, de verdad, la comida me ha encantado. El trato es perfecto. Eso sí, no te sorprendas si te llega un poco el sonido de pub; hay música y un montón de gente de copeo. Pero si no te importa compartir espacio con el jolgorio, te lo recomiendo sin dudar. Para que lo sepas: Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 3.
Ahora, si estás pensando en una despedida de soltero, olvídate. A mí me pasó; la comida estaba buena, pero la variedad en la carta es un poco escasa. Después de cenar, te invitan a entrar a la zona de música, pero solo si vas bien vestido. Nosotros íbamos disfrazados y, mira, nos quedamos afuera. Así que sí, si piensas en despedidas, busca otra opción. Eso sí, precio por persona: entre 20 y 30 €.
Pero hay que admitir que el sitio tiene una ambientación increíble. Desde que entras, cada rincón está cuidado al detalle. Es un poco caro, pero la calidad de la comida se lo merece. El servicio es súper atento y eso hace que la velada sea redonda. Si pruebas el steak tartar y los rollitos vietnamitas, te va a flipar con la mezcla de sabores. Y el solomillo de potro, uff, y las bolas que no albóndigas, ¡riquísimas! No te vayas sin probar la tarta de queso, sorprende y no es la típica dulce empalagosa. Para darte un capricho, pagamos 100 euros entre dos, que no es poco, pero salimos encantados.
Y ya que hablamos de música, en Salaveinte suele haber un ambiente festivo y animado. Las fiestas van con ritmos que hacen que no pares de moverte, así que si buscas algo más relajado, quizás no sea tu sitio. Pero si te gusta disfrutar y echar un buen rato, ¡este es tu lugar!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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